La impermeabilización de fachadas es fundamental para garantizar la durabilidad de los proyectos de edificación

El agua es uno de los principales motivos por los que se deteriora un edificio. De hecho, puede llegar a dañarlo seriamente. El deterioro comienza, de forma paulatina, por las zonas superficiales, y, si no se pone remedio, puede llegar a degradar por completo las estructuras del edificio, con el riesgo que eso supone.

La impermeabilización es el proceso de aislar una fachada, de forma que se evite que el agua penetre en el interior de la edificación. Es muy importante que un edificio esté bien impermeabilizado porque es el único modo de asegurar que la estructura de la construcción se mantiene seca y, por consiguiente, es el principal modo de proteger las viviendas o estancias del interior.

Beneficios de impermeabilizar una fachada

En la actualidad, gracias a las innovaciones tecnológicas y la gran cantidad de materiales de los que disponemos en el campo de la construcción, existen diversas alternativas y técnicas a la hora de impermeabilizar la fachada de un edificio para que no se filtre ni una gota de agua.

De hecho, es tal el nivel de avance en el mundo de la construcción que actualmente podemos optar por impermeabilizar un edificio tratándolo tanto desde el interior como desde el exterior.

En cualquier caso, impermeabilizar el edificio, tanto la fachada como las cubiertas, aportará múltiples beneficios a la construcción:

  • Evitar el riesgo de humedades. Las humedades pueden acabar provocando moho en el edificio, que, además de ser peligroso, repercute directamente en la salud de las personas que habitan en él. Así, evitar el riesgo de este peligro implicará un incremento importante en el valor de la propiedad.
  • Cimientos más protegidos. El hecho de impedir que el agua penetre dentro de una construcción conlleva que sus cimientos estén más protegidos, ya que el agua puede provocar que no se mantengan sólidos, perjudicando la integridad total del edificio y poniendo en riesgo a las personas que habitan en él.
  • Mejora el aislamiento térmico del inmueble. Esta ventaja se puede apreciar incluso en las zonas menos habitadas del edificio, como garajes y sótanos.
  • Mayor aprovechamiento del espacio. Al no tener humedades en ningún espacio y estar correctamente aislada, la vivienda es mucho más aprovechable desde el punto de vista del espacio.
  • Menor riesgo de cortocircuitos. El agua y la electricidad no suelen ser buenos amigos, por lo que evitar el acceso incontrolado de agua en el edificio reducirá considerablemente el riesgo de cortocircuitos.

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Como se puede observar, hay diversos motivos por los que debemos optar por buscar soluciones para impermeabilizar la fachada de nuestro edificio. En el medio y largo plazo es una opción rentable, que puede ahorrarnos no sólo futuros gastos inesperados, sino también peligros totalmente evitables a causa de las humedades.

Por otra parte, es fundamental que se entienda que, en la Bioconstrucción, la impermeabilización de fachadas se contempla como una intervención esencial, ya que los beneficios que le aporta al edificio implican una mejor eficiencia, evitando cualquier forma de descomposición de materiales o corrosión de metales.

Por ejemplo, un sistema propio de la arquitectura sostenible como el iPanel es una muy buena opción para combinar la impermeabilización de fachadas con un proyecto de jardín vertical, ya que aunque es un sistema inicialmente ideado para la instalación de revestimientos vegetales en vertical, es también completamente impermeable y estanco, sin necesidad de realizar una obra previa a su instalación.

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