Las ciudades se han convertido en las principales causantes y afectadas del cambio climático.

Como primera generación que siente las consecuencias del cambio climático, y la última con la capacidad de revertir la situación, es importante que los profesionales de la construcción (arquitectos, ingenieros civiles, técnicos) nos sumemos a la construcción ecológica y sostenible.

Según los últimos informes oficiales de ONU-Hábitat, el número de habitantes del planeta podría duplicarse para el año 2050. La gran mayoría de la población sigue experimentando el éxodo rural, por lo que la tendencia hacia las macro ciudades es clara, con todas sus consecuencias para el cambio climático y el nivel de vida de las personas.

¿Cómo afecta el cambio climático a las ciudades?

La envergadura del problema con las ciudades es significativa, ya que el 70% de los gases emitidos en zonas urbanas son emisiones de gases de efecto invernadero por parte de los seres humanos. Además, este porcentaje puede aumentar este verano por el efecto ladrillo, lo que se traduce en islas de calor, provocadas por el hormigón en contacto con el sol, y que pueden ser de tamaños muy distintos.

La principal consecuencia es que las temperaturas son más elevadas en las ciudades que en las zonas rurales. Las islas de calor y las altas temperaturas aumentan la demanda de energía, para aparatos de aire acondicionado y otros métodos de refrigeración que, a su vez, emiten más aire caliente y gases de efecto invernadero, cambiando el clima de las urbes.

Se trata de un ciclo constante de emisiones que, a la larga, suponen un aumento de las tormentas, grandes lluvias torrenciales, de larga o corta duración, el aumento del nivel de agua de los océanos, y olas de calor cada vez más prolongadas, efectos negativos y visibles del cambio climático a día de hoy.

¿Hemos perdido la batalla contra el cambio climático?

Los 197 países firmantes del Acuerdo de París, en 2015, reconocieron en cierto modo que la sociedad global no ha podido hacer frente al cambio climático: se abandonó la idea de impedirlo y se admitió que el objetivo era mantener el aumento de la temperatura media de la Tierra muy por debajo de 2ºC (preferiblemente, en 1’5ºC) con respecto a los niveles preindustriales.

Según el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que el cambio climático se traduzca en un aumento del calentamiento de la Tierra de 1’5ºC en vez de 2ºC supone para el clima de la Tierra más de lo que parece:

  • Supondría reducir el número de personas expuestas a los problemas del clima y la pobreza en varios cientos de millones.
  • Permitiría evitar consecuencias nefastas en la biodiversidad del planeta, en la salud de las personas y en el acceso a los recursos más básicos, como el agua.
  • Limitaría el impacto y la expansión geográfica de algunas enfermedades como el dengue y la malaria.
  • No aceleraríamos todavía más las ya preocupantes extinciones masivas de especies por todo el planeta. Por ejemplo, el presumiblemente inevitable aumento de 1’5ºC conllevará la reducción de entre el 70% y el 90% de los arrecifes de coral de aguas cálidas, mientras que 2ºC harían que estos corales desaparecieran casi por completo.

Hemos perdido la batalla contra el cambio climáticoActualmente, la temperatura global ya ha aumentado 1ºC respecto a la época anterior a la Revolución Industrial del siglo XIX y, a pesar de ello, las emisiones siguen aumentando año tras año. A este ritmo, los expertos aseguran que el calentamiento global irá más allá de 1’5ºC entre 2030 y 2052. Es más, también indican que, si nada cambia, se llegará a los 3ºC de aumento antes de finales de siglo, lo que puede traer unas consecuencias catastróficas en todo el planeta.

Sin embargo, no está todo perdido: todavía es posible impedir que el calentamiento global supere la barrera del aumento de temperatura en 1’5ºC, aunque se requieren cambios rápidos, de amplio alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad para frenar el cambio climático.

Por supuesto, estos cambios pasan por una rápida adaptación del modelo de consumo de energía, un cambio en la planificación urbana y una disminución de las emisiones de gases contaminantes de efecto invernadero y de la concentración de los mismos en la atmósfera. Aquí es donde entra en juego la Bioconstrucción, donde los profesionales del sector pueden apostar por conservar los espacios naturales en las ciudades y hacer que prime la vegetación y la naturaleza.

¿Qué podemos hacer ante el cambio climático?

Verdtical, como empresa especializada en la investigación Biotecnológica, considera prioritaria una estrategia de lucha contra los gases invernaderos y todos sus efectos derivados. Por ello, trabajamos para afrontar los desafíos de la Arquitectura Sostenible. Nuestro propósito es acercar la naturaleza a las edificaciones con todo tipo de revestimientos vegetales orgánicos, que permiten dar soluciones inteligentes a las emisiones de CO2.

Además, las construcciones conscientes del cambio climático y ecológicas, propias de la Arquitectura Sostenible, como los revestimientos vegetales, actúan como aislante térmico y evitan el efecto ladrillo y las islas de calor que se producen en verano.

Desde Verdtical tratamos de facilitar la transformación de las grandes urbes, convirtiendo los edificios verdes en pulmones que limpien el aire y sean eficientes, con un consumo mínimo de energía y agua.

Fusionar la naturaleza y el urbanismo es la forma de conseguir ciudades verdes, menos contaminantes. De esta forma, los focos urbanos pueden dejar de ser el principal problema para el medio ambiente y convertirse en parte de la solución para frenar el calentamiento global y el cambio climático.